Países: Hungría, Alemania y Reino Unido.
Año: 2005.
Duración: 140 min.
Género: Drama.
Interpretación: Marcell Nagy (Gyuri Köves), Tibor Mertz (Fodor), Judit Schell (madrastra), Péter Haumann (tío Lajos), Áron Dimény (Bandi Citrom), Zsolt Dér (Rozi), András M. Kecskés (Finn), Dani Szabó (Moskovich), Peter Vida (Lénart), Daniel Craig (sargento).
Guión: Imre Kertész; basado en su novela "Sorstalanság".
Producción: Andras Hamori, Péter Barbalics, Jonathan Olsberg e Ildiko Kemeny.
Música: Ennio Morricone.
Fotografía: Gyula Pados.
Montaje: Hajnal Sellö.
Diseño de producción: Tibor Lázár.
Vestuario: Györgyi Szakács.
Estreno en Hungría: 10 Febrero 2005.
Estreno en España: 26 Octubre 2007
Gyuri Köves (Marcell Nagy) es un adolescente judío húngaro de 14 años que, por un hecho casual, es llevado a Auschwitz. El director Lajos Koltai relata en esta película las experiencias cotidianas de este joven, reflejando su estancia en los campos de concentración y su vida antes y después de la Segunda Guerra Mundial.
Resumen
Esta película narra la historia de un judío en la época nazi. Este judío era húngaro y cuando se llevaron a su padre a los campos de trabajos forzados el se puso a trabajar. El primer día que fue al trabajo un policía le hizo bajar del autobús. Tras pasar por las manos de muchos policías un tren le llevó a Auswitch. Tras pasar varios campos de concentración llego a un campo provisional comandado por criminales. Tras pasar por penurias a miles el ejército británico llego y evacuó a los judíos y pese a que un soldado le ofreció una forma para llegar a EEUU y estudiar, éste prefirió volver a Budapest su ciudad de origen. Cuando llego se encontró que su padre había muerto en Auswitch y su madrastra se había casado otra vez. Fue a casa de unos amigos de sus padres que le explicaron lo que había pasado y tras eso comenzó para el una nueva vida en la que jamás podría olvidar lo que había vivido.
La xenofobia
Algunos problemas escolares relacionados con el racismo y la xenofobia están viéndose muy incrementados hoy día a causa principalmente de dos características centrales y definitorias de la actual globalización ultraliberal: el altísimo aumento de las migraciones humanas en todo el planeta y la progresiva implantación de una ideología individualista, egoísta y competitiva. Pues bien, tras mostrar que la cooperación es el rasgo más propio de la especie humana, en este artículo se propone la implementación en las aulas de las técnicas de aprendizaje cooperativo como el mejor y más eficaz instrumento para combatir, desde la propia escuela, tanto el racismo y la xenofobia como la violencia escolar.
Este trabajo pretende ser, en la medida de lo posible, crítico, ético y radical. Por un lado, se parte de la premisa de que todo trabajo intelectual que no sea crítico y ético no hace sino ponerse, lo quiera o no, al servicio del poder y del sistema, y por otro lado, cuando aquí se utiliza la palabra “radical” se hace en su sentido etimológico.
Asistimos nuevamente a la vuelta del determinismo genético que lo que pretende es culpabilizar a los pobres de su pobreza y a los parados de su situación y dejar claro que cada uno está y debe estar en su sitio, eximiendo de toda responsabilidad a las políticas neoliberales y a todos aquéllos que tienen -o tenemos- alguna culpabilidad en el asunto. En esta dirección va el concepto de raza, con la altísima peligrosidad que ello encierra. De hecho, “entre las ideas que más daño han hecho a la humanidad, una de las más permanentes y destructivas es la que dice que la especie humana se divide en unidades biológicas llamadas razas y que ciertas razas son innatamente superiores a otras” (Holt, 1995: 57). Y sin embargo, cada vez hay más datos que indican que las razas humanas no existen. En efecto, si algo está cada vez más claro, a medida que se desarrolla la nueva genética, es que, como concepto biológico, las razas humanas no existen. Todos pertenecemos a una única raza, con pequeñas diferencias entre unos y otros en aspectos como el color de la piel, de los ojos o del pelo, en la forma de los labios, etc. De hecho, las investigaciones más recientes sobre el Genoma Humano están mostrando que no existen las razas entre los seres humanos, que todas las personas del planeta compartimos el 99,9% de los genes, a la vez que son mayores las diferencias genéticas intergrupales que las intragrupales, lo que demuestra claramente la no existencia de razas humanas como concepto biológico (véase una serie de interesantes artículos sobre este tema en el número monográfico de 2005 del American Psychologist, volumen 60, número 1, coordinado por Anderson y Nickerson). La conclusión prácticamente unánime de los autores que participan en el citado número monográfico (por ejemplo, Bonham, Warshaner-Baker y Collins, 2005) es rotunda: las razas humanas son una mera ficción, inventada con fines de manipulación política y de justificación pseudocientífica de las desigualdades sociales.
El problema estriba en que para entender la complejidad del mundo que nos rodea, categorizamos, es decir, dividimos a las cosas y a los seres humanos en diferentes grupos (hombres, mujeres, blancos, negros, etc.), y, lo que es peor, se nos olvida enseguida que tales categorizaciones las hemos hecho nosotros y comenzamos a verlas como algo natural y que, por tanto, no puede ser de otra manera. De ahí que las razas, que no existen como concepto biológico, sí existen como concepto psicosociológico, pero con una clara intencionalidad ideológica y política.
Opiniones personales:
Ramiro:
Personalmente me parece una burrada lo que sucedió en Alemania y en el resto del mundo por una manera más extremista de entender la religión. La película me parece una buena manera de mostrar lo que sufrieron los judíos, pero a parte de hacernos ver su sufrimiento no nos explica nada y la interpretación de ciertos actores en muchos momentos deja muy frío. Sin embargo la película toma dramatismo según va avanzando y nos da alguna que otra lección de humildad. Me ha gustado, pero no me ha parecido un peliculón.
El mayor arma de la historia: La religión.
Por otra parte creo que es también el resultado de una dictadura junto a los avances sociales en cuanto a seguridad de los políticos. En otra época nadie lo habría aceptado y el pueblo se habría levantado, pero a estas alturas, el Führer estaba más que cubierto en todos los sentidos, y aunque es muy probable que sus "protectores" no lo aprobasen, entre ellos se mantenían en jaque, sólo les faltaba pronunciar "mate", y lo harían en cuanto el contrario intentase escabullirse.
Felix:
Opino que en aquella época a los nazis les daba igual maltratar a los judios porque ellos los veían como una raza inferior, aun así es un acto muy malo y totalmente inhumano.
Al encontrarte con una película que trate el holocausto vivido dentro un campo de exterminio, lo que cabría esperar es que el resultado final se ajuste a un más de lo mismo. Sin embargo, esto no sería un defecto de la película, ya que a día de hoy todo el pescado está vendido en este tipo de trama.
"Sin destino" ingresa en el primer grupo ya que sale airosa de la mediocridad pues aunque el fondo es el de siempre, la manera de cómo se miran las cosas resulta interesante desde mi punto de vista.
Esta es una gran película, que trata de la felicidad, el compañerismo y la esperanza de vida en una situación tan extrema como los campos de concentración. Pero no cae en el sentimiento barato, o en el detalle del holocausto Judío, si no mas bien, el holocausto sólo es el contexto de la película, la historia y el mensaje se mueven en él pero no dependen de él.
Es bueno ver películas sobre el sufrimiento del hombre y la prohibición de la libertad, sin que te presenten versiones de la realidad histórica, y que sólo se apeguen a la expresión de sentimientos.
El mensaje de fraternidad debe escapar de los polos de opinión, y sólo acercarse a la sensibilidad hacia la humanidad como tal, la que componemos todos juntos.
Nunca imágenes tan bellas y sugerentes fueron puestas al servicio de contar una historia tan oscura y sórdida que no por menos vista sigue siendo necesaria revisitarla.
Una película más sobre el holocausto pero no una del montón, merece la pena verse y disfrutarse, sin duda.